Se dice que la Esmeralda nació de las lágrimas de una diosa al ver la destrucción de la naturaleza.
Cada lágrima, al tocar la tierra, se convirtió en una gema verde que guarda la esencia de la vida.
Quien la lleve consigo tendrá claridad para ver la verdad y fuerza para sanar. Antiguos viajeros la usaban como amuleto para encontrar el camino en tiempos de oscuridad.
Así, la Esmeralda quedó como símbolo de esperanza y renacimiento.